Dilatadores vaginales
Los dilatadores son un complemento a la rehabilitación: te ayudan a seguir en casa con las técnicas aprendidas en consulta para estirar los músculos perineales y flexibilizar las paredes de la vagina.
- Estiran de forma progresiva
- Alivian la dispareunia y el vaginismo
- Ayudan a relajar la hipertonía
- Complementan el tratamiento en clínica
Contenido del artículo
Más información sobre dilatadores vaginales
Los dilatadores son un elemento de uso común en la rehabilitación del suelo pélvico y trabajamos con ellos habitualmente en consulta. Además, las pacientes los usan para seguir en casa con las técnicas aprendidas durante la recuperación.
¿Por qué, cuándo y para qué necesitas los dilatadores vaginales?
Casi la mitad de las pacientes con alguna lesión de suelo pélvico necesita estirar los músculos perineales y flexibilizar las paredes de la vagina. La hipertonía, es decir, el aumento patológico del tono de los esfínteres, es una disfunción cada vez más habitual. Se suele producir en casos como:
- Endometriosis.
- Cicatrices dolorosas y poco flexibles tras una episiotomía o un desgarro perineal.
- Dispareunia.
- Vaginismo.
- Deportistas con prácticas continuadas de impacto (correr, saltos, hípica, levantamiento de peso).
La hipertonía hace que los músculos no sepan relajarse, y esto puede estrechar el canal vaginal. Los síntomas más frecuentes son:
- Dolor en las relaciones sexuales.
- Dolor al tacto vaginal (exploraciones ginecológicas, al colocarte un tampón).
- Sensación de presión en la vagina.
- Estreñimiento.
- Vaciado incompleto de la vejiga.
- Pérdidas de orina.
- Urgencia miccional.
El tratamiento más recomendado es el estiramiento manual, realizado por la especialista y, después, por la paciente en casa con la misma técnica aprendida.
Cómo se usan los dilatadores
Para aliviar los síntomas de la dispareunia, el vaginismo, la hipertonía de suelo pélvico y la estenosis vaginal (estrechamiento del canal de la vagina). Los hay de varios tamaños para estirar las paredes de la vagina de manera progresiva, empezando por los más pequeños.
Antes de introducirlo, aplica calor en la zona perineal (una toalla caliente o una ducha con agua caliente) para relajar los músculos. El dilatador debe usarse siempre con un lubricante a base de agua. Si al introducirlo hay dolor, aplica más lubricante.
Introduce con cuidado el dilatador más pequeño y haz suaves movimientos de vaivén durante unos 15 minutos, con estiramientos en los puntos de máxima tensión. Mientras tanto, intenta relajar los esfínteres y respira profundamente.
Primero se masajean los músculos con los dilatadores más pequeños y después con los más grandes. Progresa según lo que te haya indicado tu fisioterapeuta en consulta.