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Fisioterapia para las varices vulvares en el embarazo en Valencia

Ágata Krupa. Especialista en fisioterapia de Suelo Pélvico en Valencia. Te ayudamos a manejar las molestias de las varices vulvares con ejercicio y pautas adaptadas a tu embarazo.

Varices Vulvares
Atención individual Plan adaptado a ti

Contenido del artículo

Varices vulvares en el embarazo

La sensación de pesadez en las piernas, la presión en los gemelos o la aparición de varices son molestias habituales durante la gestación. Las varices no aparecen solo en las piernas, también pueden salir en la zona genital. En el embarazo es frecuente que uno de los labios mayores de la vulva cambie de forma y aparezcan varices vulvares, y quizá por falta de información suelen asustar más que las de las piernas.

Cómo saber si tienes varices vulvares

La mayoría aparecen durante el embarazo y son poco habituales fuera de él. Su aspecto suele ser parecido en todas las mujeres:

  • Bultos de color morado o violeta en la vulva.
  • Venas dilatadas y visibles en los labios mayores, a menudo solo en uno de ellos.
  • Hinchazón de la vulva y enrojecimiento del periné.
  • Dolor al tacto e hipersensibilidad de la vulva.
  • Sensación de quemazón o de calor en el periné.
  • Molestias al estar sentada mucho tiempo o en las relaciones sexuales.

Si notas algo así, coméntalo con tu matrona o con tu ginecóloga para que lo valoren.

Mujer leyendo un libro para informarse sobre las varices vulvares en el embarazo

Por qué aparecen

La causa principal es la insuficiencia venosa en la zona pélvica, sumada a la presión que ejerce el bebé sobre los plexos venosos de la pelvis. Durante la gestación aumenta el volumen de sangre que circula por los vasos y la progesterona hace que circule más despacio. Todo ello favorece las varices en la parte inferior del cuerpo, ya sean hemorroides, varices vulvares o varices en las piernas.

Tienen más probabilidad de aparecer si tienes tendencia a las varices o antecedentes familiares, y en embarazos sucesivos pueden salir antes y ser más marcadas.

Qué pasa después del parto

En muchas mujeres las varices vulvares empiezan a reducirse en los primeros días tras dar a luz y desaparecen en los meses siguientes sin tratamiento específico. En algunos casos persisten; si es así, consúltalo con tu ginecóloga.

Las contracciones del suelo pélvico pueden ayudar a activar la circulación en la zona de la vulva

“Las contracciones del suelo pélvico pueden ayudar a activar la circulación en la zona de la vulva”

Cómo trabajamos las varices vulvares

Cómo trabajamos las varices vulvares

Revisamos tus molestias, la semana de embarazo y el estado de tu suelo pélvico para adaptar los ejercicios y las pautas a tu momento.

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Hábitos que ayudan a tu circulación

Si tienes mala circulación o tendencia a las varices, conviene cuidar desde el inicio del embarazo la alimentación, la postura y la actividad física. Estas son las pautas que solemos recomendar:

  • Reducir los alimentos procesados y azucarados, las harinas blancas y el exceso de café.
  • Beber agua a lo largo del día y tomar verdura a diario, sobre todo de hoja verde.
  • Hacer ejercicio físico de forma regular, adaptado a tu embarazo.
  • Practicar los ejercicios de suelo pélvico.
  • No pasar mucho tiempo sentada sobre superficies duras; la pelota de pilates puede servirte de asiento.
  • No llevar ropa interior muy ajustada.
  • Procurar ir al baño a diario para no acumular estreñimiento.

Para aliviar las molestias

Aplicar frío en la zona perineal, descansar sobre el lado izquierdo y tumbarte con las piernas en alto entre 20 y 30 minutos al día son medidas sencillas que muchas mujeres encuentran útiles. Pregunta a tu matrona o a tu ginecóloga si en tu caso conviene usar prendas de compresión.

Cuándo consultar con tu médico

Si aparece dolor intenso en la zona de las varices, enrojecimiento, hinchazón alrededor de la vena o fiebre, acude a tu ginecóloga o a urgencias sin esperar a la siguiente sesión. La fisioterapia acompaña el seguimiento de tu embarazo, no lo sustituye.

¿Qué se trabaja con la fisioterapia para las varices vulvares?

Las varices vulvares del embarazo se deben a cambios en la circulación de la pelvis, y la fisioterapia de suelo pélvico puede ayudarte a llevar mejor las molestias mientras dura la gestación.

Practicar los ejercicios de Kegel en posturas con la pelvis ligeramente elevada favorece que el periné trabaje sin cargar la zona, y las contracciones musculares pueden ayudar a activar la circulación en los vasos de la vulva. Lo combinamos con posturas de descanso, higiene postural y pautas de hábitos.

Todo se adapta a tu semana de embarazo y a cómo te encuentres, y se coordina con el seguimiento de tu matrona y tu ginecóloga. Te llevas las pautas por escrito para seguirlas en casa entre sesión y sesión.

Ejercicios de suelo pélvico en posturas que descargan la pelvis.

Pautas de hábitos y de postura para tu día a día.

Posturas de descanso para aliviar la sensación de peso y presión.

Un plan adaptado a cada trimestre y a tus molestias.

Tu recorrido en la clínica empieza así

PASO 1.

Valoración inicial

Todas las pacientes comienzan con una primera sesión individual.

  • Analizamos tu caso en profundidad.
  • Realizamos la exploración necesaria.
  • Te explicamos qué está ocurriendo y por qué.
  • Diseñamos un plan de tratamiento personalizado.
  • Todo sin compromiso posterior.

PASO 2.

Opción A

Tratamiento individual

Tras la valoración, si tu caso requiere un abordaje específico o más intensivo, trabajaremos en sesiones individuales adaptadas a ti.

Opción B

Clases colectivas

Si no hay lesión compleja o como complemento al tratamiento individual, podemos recomendarte clases en grupo reducido.

PASO 3.

Seguimiento y evolución

Tu proceso no termina en una sesión. Evoluciona contigo.

  • Reevaluamos periódicamente tu progreso.
  • Ajustamos el plan cuando es necesario.
  • Puedes combinar sesiones individuales y colectivas según tus avances.

Preguntas Frecuentes

Si te estás haciendo estas preguntas, no eres la única. Aquí las respondemos con claridad.

En muchas mujeres se reducen desde los primeros días tras el parto y desaparecen en los meses siguientes sin tratamiento específico. En algunos casos persisten, y entonces conviene que las valore tu ginecóloga.