Fisioterapia para el dolor lumbar en Valencia
Ágata Krupa. Especialista en fisioterapia de suelo pélvico y de la mujer en Valencia. Valoramos tu espalda, tu pelvis y tu suelo pélvico para adaptar el tratamiento a ti.
Contenido del artículo
El dolor lumbar en la mujer
El dolor lumbar se nota en la parte baja de la columna, por debajo de las costillas y por encima de los glúteos. A veces se queda en la zona del sacro y los glúteos, y otras se extiende hacia el pubis o baja por la parte de atrás de la pierna, lo que se conoce como ciática.
Las molestias más habituales son estas:
- Dolor profundo en la espalda baja, en un lado o en los dos.
- Dolor en los glúteos y el sacro, que puede llegar a la parte de atrás del muslo.
- Dificultad en los cambios de posición, en los giros del tronco o al pasar de un movimiento a otro.
- Limitación para agacharte a coger la compra, levantar algo del suelo o levantarte de la cama.
La causa más frecuente es la sobrecarga de la musculatura lumbar. El suelo pélvico, el transverso abdominal, los músculos profundos de la espalda y el diafragma forman un conjunto que estabiliza la columna y la pelvis cada vez que coges peso, toses o caminas. Cuando uno de ellos se debilita, los demás hacen trabajo extra y se sobrecargan. Por eso, si el dolor lumbar dura, conviene valorar también el suelo pélvico, sobre todo si además tienes pérdidas de orina. Otras veces detrás del dolor hay un problema del disco, como una protrusión o una hernia, que debe estudiar tu médico.

En el embarazo, el postparto y después
Durante el embarazo el dolor lumbar es muy común. Según una revisión Cochrane, más de dos tercios de las embarazadas tienen dolor lumbar y casi una de cada cinco, dolor pélvico, y ambos suelen aumentar a medida que avanza la gestación (Liddle y Pennick, 2015). Influyen el cambio del centro de gravedad, que aumenta la curva lumbar, la relaxina, que da más laxitud a los ligamentos de la pelvis, y la pérdida de fuerza de la pared abdominal.
En muchas mujeres el dolor mejora en los meses siguientes al parto. Si continúa, conviene valorarlo junto con el suelo pélvico, el abdomen y la cicatriz de la cesárea o de la episiotomía si la hay.
Fuera de estas etapas también atendemos el dolor lumbar ligado al trabajo con cargas, a la vida sedentaria, al estreñimiento crónico o a una cirugía abdominal o pélvica, como una histerectomía.
“Si el dolor lumbar dura, conviene valorar también el suelo pélvico”
Cómo trabajamos el dolor lumbar
Masaje descontracturante en la zona lumbar, los glúteos y las piernas, técnicas miofasciales, movilizaciones de la columna y de la pelvis y estiramientos pasivos. Siempre la combinamos con ejercicio.
Ejercicios para el transverso abdominal, el suelo pélvico y la musculatura que estabiliza el tronco, estiramientos de la cadena posterior y ejercicios propioceptivos para mejorar la postura en tu día a día.
Aplicamos vendaje neuromuscular como apoyo al resto del tratamiento cuando lo vemos indicado en tu caso.
Ejercicios de respiración intercostal y diafragmática y relajación del diafragma. El diafragma forma parte del conjunto muscular que estabiliza la columna, y su tensión se relaciona con molestias en la zona dorsal y lumbar.
Si la valoración lo indica, trabajamos el suelo pélvico y el abdomen con ejercicios de Kegel, abdominales hipopresivos fuera del embarazo y pilates adaptado con la columna estirada.
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Cuándo consultar antes con tu médico
La fisioterapia no sustituye a la consulta médica. Pide cita con tu médico de familia si el dolor no mejora tras unas semanas de cuidados en casa, si te impide hacer tu vida diaria, si empeora por la noche o no se alivia con el reposo, si aumenta al toser, estornudar o hacer de vientre, o si va acompañado de pérdida de peso sin motivo o de un bulto en la espalda.
Ve a urgencias o llama al 112 si el dolor lumbar llega con alguno de estos signos:
- Hormigueo, debilidad o pérdida de sensibilidad en las dos piernas.
- Pérdida de sensibilidad alrededor de los genitales o el ano.
- Dificultad para orinar, o escapes de orina o de heces que no controlas.
- Dolor en el pecho, o un dolor que empezó tras un accidente o un golpe fuerte.
Si estás embarazada, llama a tu matrona o a tu ginecóloga, o acude a urgencias de maternidad, si el dolor de espalda viene con fiebre, sangrado vaginal o dolor al orinar, si te duele un costado por debajo de las costillas, o si estás en el segundo o el tercer trimestre y no sabes si puede ser una señal de parto.
Qué hacemos en la consulta
Empezamos con una valoración de fisioterapia. Exploramos la pelvis, la región lumbar, la fuerza y el tono de la musculatura abdominal y el diafragma. Si tiene sentido en tu caso, y siempre con tu consentimiento, valoramos también el suelo pélvico por vía vaginal para ver la calidad de la contracción y si hay algún prolapso.
Con esa información decidimos qué combinación de terapia manual, ejercicio y reeducación postural encaja contigo, y te dejamos ejercicios para casa. Si estás embarazada, los ejercicios se adaptan a cada trimestre y solo se hacen si tu ginecóloga no los ha contraindicado. Si algo de lo que encontramos necesita estudio médico, te lo decimos y te remitimos.
¿Qué se trabaja en la fisioterapia para el dolor lumbar?
El ejercicio es la base del trabajo. En el embarazo, una revisión Cochrane encontró que el ejercicio puede reducir el dolor lumbar y mejorar la capacidad para hacer las tareas diarias, con una evidencia de calidad baja a moderada (Liddle y Pennick, 2015). Fuera del embarazo, la guía NICE sobre dolor lumbar recomienda el ejercicio y plantea la terapia manual solo como parte de un tratamiento que incluya ejercicio (NG59, actualizada en 2026).
Por eso combinamos la terapia manual con ejercicios para la musculatura profunda del abdomen, el suelo pélvico y la musculatura que estabiliza el tronco, junto con estiramientos de la zona lumbar, los glúteos y la parte de atrás de las piernas.
El objetivo es que te muevas con más soltura en el día a día y que sepas qué ejercicios hacer en casa y cómo adaptarlos a tu etapa. Los ejercicios se eligen en la valoración y se ajustan según cómo respondes.
La movilidad de la columna lumbar y de la pelvis en los gestos de cada día.
La musculatura lumbar sobrecargada, con terapia manual y estiramientos.
La musculatura profunda del abdomen y el suelo pélvico, que sostienen la columna.
Postura y respiración adaptadas a tu etapa, ya sea embarazo, postparto o cualquier otra.
Tu recorrido en la clínica empieza así
PASO 1.
Valoración inicial
Todas las pacientes comienzan con una primera sesión individual.
- Analizamos tu caso en profundidad.
- Realizamos la exploración necesaria.
- Te explicamos qué está ocurriendo y por qué.
- Diseñamos un plan de tratamiento personalizado.
- Todo sin compromiso posterior.
PASO 2.
PASO 3.
Seguimiento y evolución
Tu proceso no termina en una sesión. Evoluciona contigo.
- Reevaluamos periódicamente tu progreso.
- Ajustamos el plan cuando es necesario.
- Puedes combinar sesiones individuales y colectivas según tus avances.
Preguntas Frecuentes
Si te estás haciendo estas preguntas, no eres la única. Aquí las respondemos con claridad.
Es muy frecuente. Más de dos tercios de las embarazadas lo tienen y suele aumentar a medida que avanza la gestación. Que sea frecuente no significa que tengas que aguantarlo sin más. El ejercicio adaptado y la fisioterapia pueden ayudarte, y si el dolor viene con fiebre, sangrado o dolor al orinar, llama a tu matrona o a tu ginecóloga.
El suelo pélvico trabaja en equipo con el transverso abdominal, los músculos profundos de la espalda y el diafragma para estabilizar la columna y la pelvis. Si una parte de ese conjunto no hace bien su trabajo, el resto se sobrecarga, y la zona lumbar es una de las que más lo nota. Por eso en la valoración miramos también el suelo pélvico.
Sí, ejercicios suaves de movilidad, estiramientos y activación del transverso suelen ir bien, y en el embarazo siempre que tu ginecóloga no los haya contraindicado. Durante el embarazo no se practican los hipopresivos, y la plancha no conviene si estás embarazada o tienes diástasis abdominal. Si el dolor no mejora con los ejercicios, pide una valoración.
Es una valoración de fisioterapia. Te preguntamos por tu dolor y tu historia, exploramos la pelvis, la región lumbar, el abdomen y, si tiene sentido y estás de acuerdo, el suelo pélvico. Con eso decidimos el plan de tratamiento, y si algo necesita estudio médico te remitimos.
En muchas mujeres el dolor lumbar mejora en los meses siguientes al parto, pero no en todas. Si sigue, conviene valorarlo con una fisioterapeuta especializada en postparto, que revisará también el suelo pélvico, el abdomen y la cicatriz de la cesárea o de la episiotomía si la hay. A partir de ahí se adapta el tratamiento a ti.