Fisioterapia para el prolapso genital en Valencia
Ágata Krupa. Especialista en fisioterapia de Suelo Pélvico en Valencia. Trabajamos el prolapso con atención personalizada, basada en evidencia clínica y experiencia real.
Contenido del artículo
Qué es un prolapso genital
El prolapso genital es el descenso de un órgano pélvico respecto a su posición natural. La vejiga, el útero y el recto están en la pelvis menor y reposan sobre el suelo pélvico. Cuando los músculos, las fascias y los ligamentos se debilitan, pierden su función de sostén y uno de esos órganos se desliza hacia abajo.
Si en ginecología te han dicho que tienes un prolapso, no eres ningún caso raro. Es una de las consultas más frecuentes en fisioterapia uroginecológica. Según el órgano que desciende, hablamos de prolapso uterino (histerocele), de vejiga (cistocele), de recto (rectocele), de intestino (enterocele) o de cúpula vaginal.

Grados y síntomas
Los prolapsos se clasifican en cuatro grados según cuánto desciende el órgano:
- Grado I: ligero descenso dentro del canal vaginal.
- Grado II: el órgano llega a la entrada de la vagina.
- Grado III: traspasa el orificio vaginal.
- Grado IV: sale por completo al exterior.
Los grados I y II a menudo no dan síntomas y se descubren en una valoración del suelo pélvico, en el posparto o en una revisión en la menopausia. Cuando sí los dan, los más habituales son la sensación de peso en la vagina o en el ano, un bulto en el canal vaginal, la sensación de no vaciar del todo la vejiga, infecciones de orina repetidas, pérdidas de orina o de gases, sensación de vagina más abierta, dolor lumbar y molestias en las relaciones sexuales.
Si notas un bulto en la vagina o alrededor, pide cita con tu ginecóloga o tu médico para que lo revise.
“Tener un prolapso no significa dejar de moverte”
Cómo trabajamos el prolapso
Fortalecemos el suelo pélvico con ejercicios de Kegel y sondas especiales con biofeedback vaginal, que te permiten ver si la contracción es correcta.
Ayuda a activar la musculatura del suelo pélvico cuando cuesta contraerla de forma voluntaria. Se combina siempre con el ejercicio activo.
Posturas y respiración específicas que reducen la presión dentro del abdomen y tonifican la faja abdominal sin cargar el periné.
Aprendes la posición neutra de la pelvis y de la columna y cómo colocarte en los momentos de más carga, como al defecar, levantar peso o hacer esfuerzos. También trabajamos la musculatura estabilizadora de la columna lumbar y de la pelvis.
En los prolapsos de tercer y cuarto grado, la decisión sobre la cirugía es de ginecología. La fisioterapia prepara la musculatura antes de la intervención y la acompaña después, también cuando las molestias continúan tras una cirugía con malla.
Contenido del artículo
Cómo entrenar si tienes un prolapso
Mientras el suelo pélvico y el abdomen no tengan un buen tono, los entrenamientos de alto impacto cargan mucho el periné. Por eso, al menos al principio, conviene dejar de lado actividades como correr, el crossfit, el aeróbic, el step, el body pump o los kangoo jumps, y también los abdominales tradicionales tipo crunch.
Tener un prolapso no significa dejar de moverte. El entrenamiento se centra en ganar fuerza en el suelo pélvico, mejorar la postura, practicar hipopresivos y fortalecer el abdomen sin aumentar la presión. Algunos ejercicios que hacemos en consulta y que luego puedes seguir en casa son:
- Puente sobre hombros con una pierna elevada, para glúteos, espalda y transverso del abdomen.
- Plancha frontal dinámica, bajando una rodilla y luego la otra sin mover el resto del cuerpo.
- Ejercicios de movilidad torácica con giros y rotaciones de la columna dorsal, para que el diafragma no empuje los órganos hacia la pelvis.
El cardio de bajo impacto sigue siendo una buena opción: bicicleta, natación, marcha nórdica o caminar a buen ritmo, baile o elíptica.
Prolapso después del parto
El parto vaginal es uno de los factores más relacionados con el prolapso, sobre todo cuando ha sido largo, instrumental o con un bebé grande. En el posparto trabajamos los prolapsos de primer y segundo grado combinando ejercicios hipopresivos con terapia manual, entrenamiento pélvico con sondas vaginales, electroestimulación y biofeedback. Durante esos meses es mejor esperar a que el suelo pélvico esté valorado antes de volver a correr o a hacer ejercicios de impacto.
¿Qué se trabaja en la fisioterapia para el prolapso?
En los grados I y II, la fisioterapia uroginecológica es el primer paso habitual. El tipo de trabajo se decide en la primera valoración, cuando exploramos la musculatura del suelo pélvico por vía vaginal, el grado del prolapso y su movilidad, y la faja abdominal.
Un prolapso no vuelve atrás con ejercicio. El objetivo es que el suelo pélvico y el abdomen sostengan mejor los órganos y que síntomas como la sensación de peso o las pérdidas de orina te molesten menos. Empiezas con sesiones individuales y, cuando avanzas, sigues en casa o en grupo.
Los hábitos también cuentan: comer fibra, beber agua y moverte para no tener estreñimiento, cuidar el peso, no fumar y, siempre que puedas, no cargar peso de forma repetida.
Fuerza y tono del suelo pélvico para mejorar su función de sostén.
Un plan de ejercicio y deporte adaptado al grado de tu prolapso.
Postura e hipopresivos para reducir la presión abdominal en el día a día.
Preparación y acompañamiento si ginecología te propone una cirugía.
Tu recorrido en la clínica empieza así
PASO 1.
Valoración inicial
Todas las pacientes comienzan con una primera sesión individual.
- Analizamos tu caso en profundidad.
- Realizamos la exploración necesaria.
- Te explicamos qué está ocurriendo y por qué.
- Diseñamos un plan de tratamiento personalizado.
- Todo sin compromiso posterior.
PASO 2.
PASO 3.
Seguimiento y evolución
Tu proceso no termina en una sesión. Evoluciona contigo.
- Reevaluamos periódicamente tu progreso.
- Ajustamos el plan cuando es necesario.
- Puedes combinar sesiones individuales y colectivas según tus avances.
Preguntas Frecuentes
Si te estás haciendo estas preguntas, no eres la única. Aquí las respondemos con claridad.
No. Un prolapso no retrocede con ejercicio. Lo que trabajamos es que el suelo pélvico sostenga mejor y que los síntomas, como la sensación de peso o las pérdidas de orina, pesen menos en tu día a día.
Depende del grado y de tus síntomas, y esa decisión la toma ginecología. En los grados I y II lo habitual es empezar por la fisioterapia y el cambio de hábitos. En los grados III y IV suele plantearse la cirugía, y la fisioterapia acompaña antes y después.
Sí, eligiendo bien. Al principio conviene dejar el impacto, como correr, saltar o el crossfit, y los abdominales tipo crunch. La bicicleta, la natación, caminar a buen ritmo, el baile o la elíptica son buenas alternativas mientras trabajas el suelo pélvico.
Es un dispositivo de silicona o plástico que se introduce en la vagina para dar soporte a los órganos pélvicos. Lo indica y lo coloca ginecología. La fisioterapia puede hacerse a la vez.
Si notas un bulto en la vagina o alrededor, o cualquier síntoma de prolapso, pide cita con tu ginecóloga o tu médico. También si tienes infecciones de orina repetidas o no consigues vaciar la vejiga del todo.