Fisioterapia para el dolor vaginal en Valencia
Ágata Krupa. Especialista en fisioterapia de Suelo Pélvico en Valencia. Trabajamos el dolor vaginal de origen muscular con atención personalizada y basada en evidencia clínica.
Contenido del artículo
Dolor vaginal: cuándo puede ayudarte la fisioterapia
El dolor vaginal puede extenderse desde la zona del pubis hasta el ano o quedarse en la entrada de la vagina, en el área de la vulva. Muchas mujeres lo notan al lavarse, al ponerse un tampón o una copa menstrual, en las revisiones ginecológicas o durante y después de las relaciones sexuales. A veces baja hacia el periné y el ano, o se acompaña de dolor lumbar y de la sensación de que la vagina está más cerrada.
Si notas cualquier molestia que te preocupe, el primer paso es consultar con ginecología para descartar procesos inflamatorios, infecciones o un problema de los órganos internos. Una vez descartado, o a la vez que sigues el tratamiento médico, la fisioterapia de suelo pélvico se ocupa de la parte muscular del dolor, que con frecuencia tiene mucho peso.
Causas más frecuentes
La mucosa vaginal, el periné, los músculos y los órganos pélvicos son estructuras muy sensibles, y cualquier cambio en estos tejidos puede producir dolor. Entre las causas más habituales están estas:
- Cicatrices perineales tras una episiotomía o un desgarro en un parto vaginal, y adherencias en la cicatriz de una cesárea.
- Hipertonía, es decir, un tono muscular aumentado en el suelo pélvico.
- Vaginismo y dispareunia, el dolor en las relaciones sexuales.
- Endometriosis.
- Cistitis intersticial e infecciones urinarias frecuentes.
- Atrapamiento del nervio pudendo.
- Déficit de estrógenos, propio de la menopausia o de otros cambios hormonales.
- Prolapso genital.

Qué miramos en la valoración de fisioterapia
Antes de empezar cualquier tratamiento, en consulta o en casa, hacemos una valoración del suelo pélvico para entender qué tipo de disfunción hay y qué terapia encaja contigo. Con ayuda de biofeedback vaginal valoramos la fuerza muscular, tu capacidad para relajar el suelo pélvico de forma voluntaria, la elasticidad de las paredes vaginales y la de las cicatrices. Si has tenido un parto, revisamos también cómo ha podido afectar al periné una episiotomía, un desgarro, el uso de instrumental o los pujos en apnea.
En muchas de las disfunciones que causan dolor vaginal encontramos hiperactividad de la musculatura superficial y profunda del suelo pélvico. Por eso el tratamiento suele centrarse en relajar la zona perineal, el suelo pélvico, la zona lumbar y la musculatura superficial de la pelvis.
“Trabajamos para bajar la tensión de la musculatura pélvica y mejorar el estado del periné”
Cómo trabajamos el dolor vaginal
Aplicamos calor con compresas, fango o lámparas de infrarrojos en zonas externas como las lumbares, el sacro, las ingles, el pubis o los glúteos para calmar el dolor y la sensación de tensión. Antes descartamos cualquier inflamación en la pelvis, porque el calor podría aumentarla.
El objetivo es flexibilizar las cicatrices perineales, si las hay, y reducir la tensión de las paredes de la vagina. El masaje perineal te lo enseñamos en consulta para que puedas repetirlo en casa.
Usamos una sonda vaginal con programas específicos de relajación muscular. Busca bajar la tensión de la musculatura que rodea la vagina y el ano.
Sirven para estirar de forma progresiva las paredes de la vagina, mejorar su propiocepción y ayudar a que se relajen ante la penetración.
Bajar la tensión de la musculatura lumbar y de la parte posterior de la pelvis repercute en la región perineal. En el bombeo del sacro se presiona el hueso sacro hacia los pies, coordinado con tu respiración, para descomprimir la zona.
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Ejercicio terapéutico y reeducación postural
El suelo pélvico trabaja en equipo con los músculos abdominales y los de la columna. Cuando la musculatura pélvica está en tensión de forma mantenida, la faja abdominal y la musculatura postural tienden a debilitarse, así que la mayoría de los planes incluyen ejercicios de corrección postural y de tono del core.
- Ejercicios con inestabilidad, sobre bosu, fitball o tronco de propiocepción.
- Ejercicios hipopresivos.
- Pilates, dejando fuera los ejercicios que aumentan la presión abdominal.
Muchas pacientes presentan tensión no solo en la musculatura interna de la pelvis, también en toda la región lumbopélvica. Por eso te enseñamos estiramientos de la zona sacrolumbar, del periné y los aductores y del periné y las ingles, para que los incorpores a tu día a día.
Hábitos que conviene revisar contigo
Hay entrenamientos y factores que, si se repiten de forma constante, pueden favorecer el dolor vaginal o mantenerlo. Los más habituales son los abdominales tipo crunch, las actividades de impacto con saltos, correr largas distancias, el estreñimiento, el sedentarismo, el tabaco y la tos crónica. No se trata de dejar de moverte, sino de ver cuáles te afectan y cómo adaptar tu actividad.
Cuándo consultar antes con tu médico
La fisioterapia no sustituye a la consulta con ginecología. Si el dolor es nuevo o muy intenso, o se acompaña de fiebre, sangrado fuera de la regla o cambios en el flujo, acude primero a tu ginecóloga o a tu médico de cabecera.
¿Qué se trabaja en la fisioterapia para el dolor vaginal?
El dolor vaginal muchas veces tiene un componente muscular que se puede trabajar. La fisioterapia de suelo pélvico se ocupa de esa parte, siempre después de que ginecología haya descartado otras causas o a la vez que su tratamiento.
Tras la valoración se programa un tratamiento individual, porque cada caso es distinto y las zonas de trabajo son muchas. En mujeres con endometriosis, por ejemplo, el trabajo incluye técnicas manuales por vía abdominal y vaginal sobre los ligamentos uterinos, las zonas de adherencias y las fascias lumbopélvicas, como acompañamiento dentro de su tratamiento médico.
El objetivo es que aprendas a relajar tu suelo pélvico, que los tejidos ganen flexibilidad y que tengas herramientas para cuidarte en casa entre sesión y sesión.
Aprender a relajar la musculatura del suelo pélvico de forma consciente.
Reducir la tensión de la región lumbar y de toda la pelvis.
Flexibilizar las cicatrices perineales tras una episiotomía o un desgarro.
Contar con ejercicios y estiramientos pautados para hacer en casa.
Tu recorrido en la clínica empieza así
PASO 1.
Valoración inicial
Todas las pacientes comienzan con una primera sesión individual.
- Analizamos tu caso en profundidad.
- Realizamos la exploración necesaria.
- Te explicamos qué está ocurriendo y por qué.
- Diseñamos un plan de tratamiento personalizado.
- Todo sin compromiso posterior.
PASO 2.
PASO 3.
Seguimiento y evolución
Tu proceso no termina en una sesión. Evoluciona contigo.
- Reevaluamos periódicamente tu progreso.
- Ajustamos el plan cuando es necesario.
- Puedes combinar sesiones individuales y colectivas según tus avances.
Preguntas Frecuentes
Si te estás haciendo estas preguntas, no eres la única. Aquí las respondemos con claridad.
Sí, es lo recomendable. Ginecología descarta procesos inflamatorios, infecciones u otros problemas de los órganos internos. La fisioterapia trabaja la parte muscular del dolor y es compatible con el tratamiento médico que te pauten.
Es una valoración de fisioterapia del suelo pélvico. Valoramos la fuerza muscular, tu capacidad de relajar la musculatura, la elasticidad de las paredes vaginales y de las cicatrices, y con todo ello planificamos el tratamiento contigo.
Puede tenerla. Las cicatrices de una episiotomía o un desgarro, el uso de instrumental o las adherencias de una cesárea son causas frecuentes de molestias. También hay dolor vaginal sin relación con el parto, por un aumento del tono de la musculatura pélvica.
Sí, una vez hecha la valoración. Te enseñamos estiramientos de la zona lumbopélvica y, si encaja en tu caso, el masaje perineal para que lo repitas en casa. Es mejor empezar después de valorar tu suelo pélvico, para que los ejercicios sean los adecuados.
Porque el suelo pélvico está muy relacionado con los abdominales y con la musculatura de la columna. Bajar la tensión lumbar y de la parte posterior de la pelvis, y mejorar la postura, forma parte del trabajo sobre el dolor perineal.