Revisión y cuidado del suelo pélvico en Valencia
Ágata Krupa. Especialista en fisioterapia de suelo pélvico en Valencia. Valoramos tu suelo pélvico y te enseñamos a entrenarlo en cualquier etapa de tu vida, tengas síntomas o no.
Contenido del artículo
¿Cómo saber si tienes el suelo pélvico debilitado?
Se lo explico siempre a mis pacientes. El suelo pélvico es como una hamaca que se extiende entre dos árboles. Tiene que ser fuerte, para amortiguar los impactos y los aumentos de presión del día a día o el peso del bebé en el embarazo, y a la vez elástica, para estirarse y dejar pasar al bebé en el parto.
Si fueran tus bíceps o tus abdominales, se vería a simple vista si los has trabajado o no. Con el suelo pélvico no pasa. Es un conjunto de capas musculares, ligamentosas y fasciales y, como cualquier músculo, pierde tono si no se entrena. Que no tengas pérdidas de orina no quiere decir que esté en buen estado.

Momentos en los que conviene revisarlo
Hay etapas en las que el suelo pélvico soporta más presión y tiende a debilitarse. No hace falta esperar a que lleguen para empezar a cuidarlo, igual que cuidas tu alimentación o haces deporte. Te recomiendo pedir una valoración si estás en alguna de estas situaciones:
- Embarazo y posparto, tanto las primeras semanas como el primer año tras el parto.
- Menopausia.
- Después de una cirugía ginecológica, abdominal o pélvica, como una histerectomía.
- Si haces deportes de impacto, como correr, saltar, crossfit, tenis o levantamiento de peso.
- Si tienes estreñimiento, diarreas crónicas u otras alteraciones digestivas.
- Si tienes asma u otra enfermedad respiratoria crónica, por la tos mantenida.
Las guías del NICE británico sobre disfunción del suelo pélvico animan a las mujeres de todas las edades a entrenar el suelo pélvico y a mantener ese entrenamiento a lo largo de la vida. También recomiendan que estos programas los supervise una fisioterapeuta u otra profesional sanitaria con formación específica, que compruebe que sabes contraer y relajar bien la musculatura.
“Que no tengas pérdidas de orina no quiere decir que tu suelo pélvico esté en buen estado”
Cómo cuidamos tu suelo pélvico
Hablamos de tu edad, tu trabajo, el deporte que haces, tu descanso y, si has sido madre, de tus embarazos y partos. También de cualquier molestia que hayas notado y de cómo afecta a tu día a día.
Valoramos la postura, la faja abdominal, el diafragma y el suelo pélvico, por fuera y por vía vaginal. Antes de empezar te explicamos cada paso, y usamos sondas y biofeedback para que veas cómo trabaja tu musculatura.
Aprendes a localizar el suelo pélvico y a contraerlo sin apretar glúteos ni aductores, coordinando la contracción con la respiración. Las sondas y el biofeedback ayudan a comprobar que lo haces bien.
Te enseñamos la técnica hipopresiva y ejercicios que activan el suelo pélvico de forma refleja, para que se contraiga antes de esfuerzos como toser, estornudar o levantar peso.
Después de la valoración recibes por correo un informe con los ejercicios indicados para ti. Si lo necesitas, puedes seguir con sesiones individuales o en alguno de los grupos de la clínica.
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Señales de que tu suelo pélvico necesita atención
Si nunca has entrenado esta zona, estas son algunas señales que pueden indicar que tu suelo pélvico está flojo:
- Pérdidas de orina, gases o heces al reírte, toser, estornudar, levantar peso o hacer deporte.
- Sensación de peso en la vagina, presión en el ano o notar un bulto entre los labios.
- Aire que entra en la vagina y se escucha al moverte.
- Dolor lumbar que se repite, porque el suelo pélvico trabaja junto al abdomen, el diafragma y la musculatura profunda de la espalda.
- Menos sensibilidad en las relaciones sexuales.
- Que la copa menstrual o el tampón bajen poco después de colocarlos.
- Molestias en la cicatriz de una episiotomía o un desgarro.
Notar alguna de estas señales no es motivo para alarmarse, pero sí para pedir una valoración de fisioterapia. Si además tienes sangrado, dolor intenso o el bulto vaginal aparece de repente, consulta primero con ginecología o con tu médica de familia.
Las guías del NICE señalan como factores de riesgo de disfunción del suelo pélvico, entre otros, un índice de masa corporal por encima de 25, el tabaco, la falta de ejercicio y el estreñimiento. Son aspectos que también repasamos contigo en la consulta.
¿Qué se trabaja en una revisión del suelo pélvico?
La mayoría de las mujeres nunca han valorado su suelo pélvico y muchas descubren en la consulta que hacían los ejercicios de Kegel de forma incorrecta. La revisión sirve para saber cómo está tu musculatura y aprender a entrenarla bien desde el principio.
Trabajamos la fuerza y la coordinación del suelo pélvico, su relación con la respiración y con la faja abdominal, y la contracción refleja ante los esfuerzos del día a día. Todo con una pauta adaptada a tu momento vital, tanto si te estás preparando para un embarazo como si acabas de empezar a correr o estás entrando en la menopausia.
Es fisioterapia y no una revisión ginecológica, así que no sustituye a tus controles con ginecología ni a la consulta con tu médica si aparece algún síntoma nuevo.
Saber cómo está tu suelo pélvico aunque no tengas ninguna molestia.
Entrenar la contracción refleja ante la tos, el estornudo o el deporte.
Aprender a hacer bien los ejercicios de Kegel, con sondas y biofeedback.
Una pauta por escrito para seguir entrenando en casa.
Tu recorrido en la clínica empieza así
PASO 1.
Valoración inicial
Todas las pacientes comienzan con una primera sesión individual.
- Analizamos tu caso en profundidad.
- Realizamos la exploración necesaria.
- Te explicamos qué está ocurriendo y por qué.
- Diseñamos un plan de tratamiento personalizado.
- Todo sin compromiso posterior.
PASO 2.
PASO 3.
Seguimiento y evolución
Tu proceso no termina en una sesión. Evoluciona contigo.
- Reevaluamos periódicamente tu progreso.
- Ajustamos el plan cuando es necesario.
- Puedes combinar sesiones individuales y colectivas según tus avances.
Preguntas Frecuentes
Si te estás haciendo estas preguntas, no eres la única. Aquí las respondemos con claridad.
Sí. El suelo pélvico pierde tono si no se entrena y es difícil saber cómo está sin una valoración. Además, muchas mujeres hacen los ejercicios de Kegel de forma incorrecta sin saberlo.
Tiene tres partes: una entrevista sobre tu salud y tus hábitos, una exploración de la postura, el abdomen, el diafragma y el suelo pélvico, y el aprendizaje de los ejercicios. Después recibes por correo un informe con tu pauta.
Normalmente sí, porque es la forma de valorar bien la musculatura. Antes te explicamos cada paso y puedes parar cuando quieras. Si prefieres que no sea por vía interna o hay algún motivo para no hacerla, se trabaja por fuera.
No se hace con infección de orina o infección bacteriana activa, el primer o segundo día de la regla, en las primeras tres semanas tras un parto con episiotomía o desgarro, en un embarazo con riesgo de parto prematuro, con cáncer de cuello uterino activo o si el dolor impide el tacto.
Puedes, y conviene hacerlo a lo largo de toda la vida. Lo recomendable es aprender primero con una fisioterapeuta, para comprobar que contraes y relajas bien la musculatura, y seguir después en casa con la pauta que te demos.